Dados los acontecimientos de la última semana en Oaxaca, y por más que en este espacio lo estuvimos postergando, parece que no nos queda más remedio que sucumbir ante la contundencia de los hechos y finalmente rendir un justo tributo a aquellos representantes emblemáticos de las sacrosantas instituciones, el estado de derecho, el respeto a las garantías constitucionales y todos esos seres mitológicos que habitan el imaginario del (des)gobierno federal.

Honor a quien honor merece. Seguramente están muy satisfechos con lo que hacen
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