Bueno, pero ¿a qué viene toda esta remembranza de las más recientes (ojalá que las últimas, pero lo dudo mucho) marranadas, digo, insignes actuaciones del grupillo yunquero en el poder? Pues que ante semejantes evidencias, uno en su papel de blogger, informador cibernético de a pie, se da cuenta de que está al garete en un país en donde las leyes son letra muerta (para quien tiene con qué matarla, o mejor, comprarla) o de recalcitrante, letrista y feroz aplicación (para el 95% restante de la población) ¿Con qué confianza se puede hablar como en los blogs se habla ante la posibilidad de convertirse en blanco de los neonazis de bronce?
En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos hay un par de Artículos, que a la letra dicen:
- Artículo 6o.
- La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o
administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o
perturbe el orden público; el derecho a la información será garantizado por el Estado.
- Artículo 7o.
- Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni
autoridad pueden establecer la previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de
imprenta, que no tiene más límites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública. En ningún
caso podrá secuestrarse la imprenta como instrumento del delito.
Las leyes orgánicas dictarán cuantas disposiciones sean necesarias para evitar que so pretexto de las
denuncias por delito de prensa, sean encarcelados los expendedores, “papeleros”, operarios y demás
empleados del establecimiento de donde haya salido el escrito denunciado, a menos que se demuestre
previamente la responsabilidad de aquéllos.
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